Eran cerca de las cuatro de la tarde y ya manejandose en lo que eran las calles de Italia, el transporte publico y esas cosas, no tenía problema e ser un ciudadano más aunque de rasgos poco comunes. A pesar d la hora había un clima algo helado y medio nieblinero, el cielo estaba gris y con apenas algunos rayos de sol viajando entre abultadas nubes que no eran de lluvia, solo de frío y nublado.
Vestía de forma diferente. Unos zapatos negros, pantalones y chaqueta larga hasta los muslos d emismo color, oscuras y formalmente delgadas prendas de vestir algo ajustadas, una camiseta blanca de manga larga dejando ver el medallón colgando de su cuello por sobre esta. Su cabello blanco estaba tomado en una larguísima cola a su espalda y en su rostro dejaba caer algunos mechones que tapaban las gafas cuadradas y algo pequeñas que se ubicaba delante de sus entrecerrados y azules ojos.
Se hallaba de pie frente a una tumba pequeña en la cual delante de las inscripciones, un juguete de plastico que tenía la forma de un robot de acción armado pieza por pieza. A los pies de este se encontraba una ramilleta de flores blancas. El peliblanco sonrió con ternura y dió un pequeño suspiro antes de mirar al cielo y oir a una voz femenina hablar sola y mirar ahcia su derecha, notando a una chica que buscaba y buscaba algo.
¿Estará perdida...? Murmuró.